Ir al contenido principal

Septiembre

Que encuentro tan distante espera, cuanto tiempo eterno sentenciaron mis versos, estas letras hirientes que recorren cada jornada, inquieta ha sido esta ciudad, estos efímeros segundos, en los cuales la distancia de mis pasos construyen una y otra ocasión lentamente errantes.

Esta noche de septiembre se acompaña de música tan hiriente, José Alfredo Jiménez se queda en mi memoria y sus canciones se festejan una y otra vez en estas fechas que recrean patria, y aun así este patriotismo insípido me hace recordar tu ausencia.

No sé bien donde estas, talvez por esta ocasión estés tan cerca y yo aquí muriéndome, o quiza, muy sutilmente te encuentres en aquella lejanía de tu auto exilio, aquélla a la cual aun ignoro y por lo tanto esé pasaporte me es tan prohibido y deseado cual las estrellas  que anhelé desde niño.

Este cielo justo a media noche se alumbra, se alegra en multicolores, aquellos que tú conoces, esos que nos hacen creer que el cielo festeja junto a nosotros esta Independencia que diariamente olvidamos disfrutar.

Cierto tal vez hoy también esté tan libre como lo desearían esos casados que sueñan en otros sexos, pero hoy mi soledad y tu recuerdo me hacen recorrer esta imagen de patria que fueron tus brazos, tus caricias, tus labios y tus risas, no quiero ser más extranjero cual Judío errante por necesidad y consecuencia.

Este tequila me recuerda, que falta un brindis a este tiempo que te ha regresado, sembrado y cultivado en mí.

 Salud por este inmenso kilometraje que hoy te tiene ausente, brindo por México que es mi hogar y el recinto donde has nacido, salud, por seguir vivos y ciertamente libres, pero sobretodo, festejo por aquel día en que descubrí que los ángeles nacen en esta bendita tierra.

Tú, mi Maria Guadalupe inmaculada, mi Adelita hermosa, mi Sor Juana implacable, mi Frida omnipresente, mi Chavela cantaora, tú mi Alazana hija de aztecas, de este gran mestizaje, sigues triunfando aún lejos de este poeta que te recuerda tan amada como la cuna que te vio nacer, tan grande como esta tierra que nos esta haciendo soñar, festejar y gritar  en esta inmensidad por tu ausencia y mi carcelaria libertad.

Octavio Asiain Lechuga

Comentarios

Entradas populares de este blog

Distancia eterna

Y te comienzo a enumerar en los sollozos de mis sueños que se tornan pesadillas, pues te abarca la distancia y no me está alcanzando la vida, esta vida de suspiros y de lagrimas sencillas tan fluidas que concurren a sobresaltos de tu aroma o el recuerdo de sonrisas que se pierden día a día... Octavio Asiain 

Apología

Te buscare aunque hoy sea tarde, te encontrare, al fin y al cabo mi insomnio es inagotable, deseo esconderte, dentro de mi nada, cerca de tu todo, lejos de algún miedo, duda o desconsuelo, para dedicarte mis cantos inquietos.   Cansadamente espero, ingenuamente muero, y entre sueños es tu cuerpo el culpable de  estos versos, regresaré internamente a un señuelo loco y tierno, para poder robarte un suspiro, un delirio y anclarme en tu recuerdo.   Deseo apoderarme de tus recuerdos,  de los que me desees dar, anhelo poder jugar a los agentes secretos, a hacer cómplices a la luna, a Dios padre y a la muerte, sabernos nosotros solos, amados sin distracciones, sin testigos, ni confidentes.   Te esperaré con mi paciencia infinita, con mi cariño profano, con este amor espontáneo, y con este destino inhumano, que nos presentara, que juega y a veces desgarra, persistiré si así lo deseas, sí es que algún día me encuentras aunque sea tarde.   Y si es que tu desespero, t...

Axioma

Te imagine tan cercana a mis suspiros, y es ahí en esos momentos en que te entendí tan lejana de este destino, si es muy cierto, en realidad soy tan complicado, en cierta forma me encanta alejarme de los andares seguros y posibles de esta cruel vida.   En realidad me he quedado con tus palabras tan cerca, muy cerquita de la mente, las repaso, las transcurro, y vuelvo entonces a dudar, a experimentar este frió intenso, este escalofrió que recorre al aceptar que me estoy alejando cada día de un momento pleno, de un encuentro cierto ante esta realidad.   Y quizá muy verazmente me alejo, me interno en este laberinto desolado, que acabaré llorando por aferrarme a esta necedad de querer vivir por una simple imagen divina, por esta estrella que hoy me estremece, por este espectro que es simple  reflejo.   Cierto, probablemente este sea el final que venga siendo el colofón de mis derrotas y mis abrojos, aunque sinceramente siento, y de algo estoy tan seguro amor mío que indu...