Canta una canción de luna para que mi alma duerma, recita sonetos alegres para calmarme un poco y después reza si llegaras a recordarme, a reír por mí, a soñar conmigo.
Sola está la noche, triste sin tu aliento, sola y ya no puedo conciliar el sueño, que robe mi abrojo, que destile un poco estas gotas tristes de este llanto amargo.
Corazón perdido, este canto ha escrito, mis contados pasos y mis desengaños, solo y sin motivo resucito versos, letras pobres, prosas que no tienen dueño.
Gris esta este himno que recito a diario, corto esta el quebranto que aún no ha marchado, triste respirar, frío y tan extraño, son mi devoción, tu rostro, tus manos.
Canta algún gorrión en mi diccionario que rima dolor, pesadilla, y lanzó un cuestionamiento, un reproche, ¡algo!, A esta devoción de este amor sin brillo, y a esta canción que no tiene ritmo.
Octavio Asiain Lechuga
Comentarios
Publicar un comentario